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VEHÍCULO ELÉCTRICO

Los coches eléctricos son la incorporación más reciente al mundo del automóvil, porque . A pesar de su juventud, han entrado con fuerza en el mercado y en apenas una década han conseguido triplicar su alcance, reducir su coste y despejar así la mayoría de dudas que generaban, convenciendo a cada vez más conductores.

La ausencia de emisiones en la circulación es su mayor argumento. Presentan también costes de uso inferiores a los coches de combustión, beneficios fiscales, aparcamiento gratuito en la vía pública, una mayor amplitud a igualdad de tamaño exterior y hasta una conducción muy suave y agradable que añade, asimismo, aceleraciones más briosas.

VEHÍCULO ELÉCTRICO

Cero emisiones

Su mayor argumento diferenciador. Los coches eléctricos no producen emisiones durante su funcionamiento y, por tanto, son vehículos respetuosos con el medio ambiente. No expulsan nada a la atmósfera, ni CO2 ni óxidos de nitrógeno, y carecen de hecho hasta de tubo de escape. Estas características los postulan como los modelos ideales para la circulación diaria por la ciudad y los alrededores, que es donde se suele concentrar la mayor cantidad de polución

Ventajas fiscales

La limpieza de los coches eléctricos tiene recompensas fiscales. Al recibir la etiqueta Cero de la Dirección General de Tráfico (DGT), quedan exentos de pagar el impuesto de matriculación. Y este aspecto supone ya un ahorro importante, porque este tributo puede ser de hasta el 14,75% del precio del modelo. Pero también pagan menos impuesto de circulación.Este último depende de cada Ayuntamiento, pero en casi todas las ciudades se ofrecen rebajas y, en el caso de Madrid y Barcelona, el descuento llega al 75%.

Menores costes de uso

Los vehículos eléctricos son algo más caros que los térmicos, aunque el diferencial de precio cada vez es menor y se tiende a compensar además con el menor coste de desplazamiento. Si los coches térmicos más eficientes presentan un gasto de unos cinco o seis euros cada 100 kilómetros, en los vehículos de baterías la factura de uso baja hasta apenas 1,5 euros, por el menor precio de la electricidad frente al combustible. Además, el aparcamiento gratuito en la vía pública, en zonas SER o de estacionamiento regulado, es otra ventaja económica de peso. Y como su mecánica es más sencilla, suelen averiarse también menos y tener un mantenimiento menos intensivo y más asequible.